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miércoles, 13 de mayo de 2015

María, una madre que se preocupa por nuestras necesidades


Buenos días:

Hoy os voy a revelar uno de mis mejores secretos, pero eso será dentro de un momento. Antes os voy a hablar de Ella, de Nuestra Madre, de la Virgen María.

Hace mucho tiempo, antes de que Jesús comenzara su vida pública, Ella, María, y su hijo fueron invitados a una boda en Caná de Galilea.

Pues resulta que en mitad de la boda se terminó el vino, probablemente porque los novios no habían calculado bien, o porque no tenían suficiente dinero, o vete a saber porqué… El caso es que María, que se dio cuenta de lo que había pasado y del mal rato que estaban pasando los novios al no tener vino que ofrecerles a sus invitados, fue a hablar con su hijo, y le dijo:

  • Jesús, se les ha acabado el vino.

Jesús le diría a su madre algo así:

  • Pero mamá, déjate de chorradas, por favor… Que yo no he venido a la Tierra para tonterías de estas, sino para cosas más importantes. Además, todavía no ha llegado mi hora.

Y María le respondió

  • Hijo mío, quizá sean tonterías, pero para los novios es, en este momento, algo muy importante. Ayúdales por favor.

Y Jesús, tras pensarlo detenidamente, reflexionó y tal y como nos cuenta San Juan en su Evangelio mandó que llenaran unas tinajas de agua y las transformó en vino, tras lo cual los novios y todos los invitados pudieron seguir disfrutando de un día tan importante.

Y… ¿dónde está el secreto que os iba a contar?

Pues el secreto está en la oración… En la oración a la Virgen María…

Y es que, siempre que tengo alguna cosilla que me inquieta, y que sé que no es de vital importancia, pero me inquieta, siempre le rezo a la Virgen María.

Porque, tal y como pasó hace mucho tiempo en Caná de Galilea, hoy en día sigue pasando, y María es sensible a esas pequeñas cosas que nos preocupan y ella habla con su hijo y le pide por nosotros… Y los hijos, la mayoría de las veces hacen caso a sus madres… Total, que al final, siempre, siempre, siempre, encuentro concedida mi petición hecha en la oración. Y todo gracias a la intersección  de Nuestra Madre, la Virgen María.

Así que ahora, todos juntos, vamos a rezar un Ave María donde cada uno recoja aquella pequeña necesidad suya o de cualquier persona que conozcamos. Seguro que a lo largo del día, tenemos noticias de Ella, de María.

Dios te salve María…

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